martes, 29 de junio de 2010

Max Klinger: Una Quimera de Mundo.

Seduction - Max Klinger


Considerado padre del grabado moderno en Alemania. Max Klinger nació en Leipzig en 1857 y murió en 1920. En sus pinturas, esculturas y dibujos, se aprecia la fuerza del simbolismo y el dominio de la mezcla de técnicas diversas.

Entre sus influencias destacan Menzel y Goya. Pero cuando aproximadamente en 1900 conoce a Arnold Böcklin, su obra se ve sustancialmente influenciada por éste. Klinger fue afamado y también cuestionado por su célebre serie de grabados titulada: “Paráfrasis sobre el descubrimiento de un guante”, en la que se sumerge en campos del inconsciente, representando sombras de temores y deseos, dando pie a novedosas interpretaciones psicoanalíticas.

Pero es verdad, Klinger tiene esa particularidad, cuando vemos una de sus obras, nos recuerda uno de esos sueños que hemos tenido alguna noche y que es imposible borrar de nuestra memoria por lo extraño, sombrío, irreal  y cautivante que nos pareció; un sueño que por más intentos que hagamos, no le hallamos explicación y que sin embargo, en nuestro fuero interno, sabemos que se trata de una parte preciada y delicada de nuestro propio mundo. En otras palabras, Klinger nos muestra un mundo quimérico sujetado con delgados hilos hacia la realidad.

En “Seduction”, El alemán pone ante nuestros ojos una fantasía de voluptuosidad bajo las olas de un oscuro océano. El abrazo de los amantes desnudos montados sobre colosales criaturas acuáticas. El mundo del ensueño y las profundidades acapara la visión del espectador, superponiéndose al mundo ordinario, visible en la concavidad que se forma por la ola espumosa. Los amantes allí sumergidos parecen ajenos o separados  de esta realidad, abrazando cada uno su único y real universo.

¿Cómo expresar la fantasía que pugna por salir de nuestro interior y concatenarla con lo observable y objetivo que captan nuestros sentidos? Klinger lo hizo mediante su obra. “Yo vivo en mí y deambulo en los reflejos de mis ojos: luz de gas-espejo-personas”. Escribió el artista en su diario personal, para darnos una idea de la conexión de estos dos aspectos a través de su obra.



2 comentarios:

Mayte dijo...

Klinger era un poeta plástico, sin duda...

Besiño, Delirio.

Juan Antonio dijo...

El lenguaje plástico de los sueños, su sintaxis lujuriosa, radical.

Nos convertirás a todos en amantes del delirio.

Besos.