lunes, 3 de mayo de 2010

La Fornarina: La bella amante de Rafael Sanzio.

La Fornarina - Rafael

Nació y murió un Viernes Santo, detalle singular, para quien en vida ostenta el nombre de un ángel y tras su muerte, permanece inmortalizado y ensalzado por su obra. Rafael Sanzio, arquitecto y pintor italiano nacido en la ciudad de Urbino, virtuoso por la magnificencia con la que acariciaba pincel en mano, palacios y basílicas. Junto a Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci, ha formado en la historia el trío de los dotados maestros del arte renacentista. 

En 1519 Rafael plasma en un lienzo la belleza de una mujer mostrando sus pechos desnudos y conserva el cuadro en la privacidad de su taller, siendo conocido sólo por sus discípulos más allegados y de confianza. Y es que los detalles de la pintura encerraban muchos enigmas de la vida personal del maestro, detalles exhibidos en la indumentaria y arreglos de la joven; entre ellos está el brazalete que ostenta en el brazo izquierdo y en el que se puede leer: Raphael Urbinas –versión latinizada del nombre del ilustre pintor-. Asimismo, un anillo en el dedo y una diadema que cuelga del turbante que ayuda a sostener sus cabellos.

El acto de ocultamiento del lienzo, se debió a que la mujer en cuestión, no era otra que su adorada modelo y amante, Margherita Luti, apodada La Fornarina (harinera) por ser hija de un panadero. Y era entendible que todos los detalles en el lienzo apuntasen a un compromiso secreto entre el pintor y la joven. Para ese entonces, varios años hacía ya que el pintor estaba comprometido en nupcias con la sobrina de un ministro de la iglesia, pero dando largas siempre a la fecha de la boda, se internaba durante días en su taller junto a su modelo en aras del arte y del placer carnal por supuesto.

Tales eran sus jornadas en el lecho, que una noche de excesivo trajín sexual, Rafael cogió una fiebre altísima, agonizando durante más de una semana. Ningún médico se explicaba qué le había desencadenado tal padecimiento al artista, por lo que no le pudieron suministrar el remedio adecuado y éste, tal vez por temor al escándalo y descrédito, no confesó nada en absoluto sobre la causa de la fiebre que le estaba llevando a la tumba. Incluso, rechazó que la Fornarina –como su amistosa modelo-  estuviera a su lado en sus últimos días. Sin embargo no fue olvidada en su testamento, asegurándose que recibiera una cuantiosa suma, que en realidad no disfrutó mucho, porque tras la muerte de su amante, Margherita Luti prefirió la vida austera, refugiándose en un convento en el que, al cabo de pocos años murió. Algunos entendidos argumentan que su deceso acaeció por un tumor en el seno que precisamente se capta en la famosa pintura.

La historia del célebre pintor y su modelo, ha servido de inspiración a muchos aristas, pintores y también escritores. Ahí tenemos los sonetos de Rafael Alberti “Sobre los amores secretos de Rafael y la Fornarina” y al escritor parisino Joseph Méry, que en 1858 exaltado por la corriente romántica de la época escribió un libro delicioso basado en esta historia de amor, fiel a la original en esencia, pero llena de nuevos detalles como los blondos cabellos de la modelo, a la cual Rafael requería con locura para inmortalizarla en “El Triunfo de Galatea”, enamorándose perdidamente de ella.

1 comentario:

Mayte dijo...

Una historia apasionante de vida, amor y muerte.

Biko, Delirio.