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martes, 23 de marzo de 2010
Sobre Verlaine y su Balánida...
...Hablemos un poco de creador de 'Balánida', Paul Verlaine era un poeta de los tiempos del simbolismo, del simbolismo francés. Su vida estuvo marcada por muchos toques de inspiración, bohemia, adicciones y escándalo, pero sobretodo por la 'amistad' con el novel poeta Arthur Rimbaud. Desde que se conocieron llevaron una relación sexual-sentimental, me atrevería a decir por las cartas que se escribieron, que se amaron con una pasión arrebatadora, peligrosa y destructiva. El momentáneo eros, dando paso a un thanatos final.
Precisamente, recuerdo que se realizó un film europeo: 'Total Eclipse' o Vidas al Límite o Eclipse en el Corazón, donde desarrollan los entretelones sentimentales de los amantes. Un joven Leonardo Di Caprio encarnaba al joven Rimbaud, y David Thewlis daba vida muy prematuramente envejecido Verlaine.
Centrándonos en Balánida, es una Oda al Falo. Una escritura limpia, libre y sin tapujos, considerando la época en que fue escrita. Repara en el glande, como esa parte pequeña, pero gloriosa "Glande, punto supremo del ser del amado", ese trozo de piel sonrosada que al tacto, gusto y vista deleita; no calla, sino grita las innumerables embestidas de placer.Es un manantial casi sagrado para el amante, su licor de ópalo y leche' espera aprovecharlo en el sagrado derramamiento del orgasmo.
Verlaine rinde esta pleitesía al sexo de su amado y lo hace desde una postura pasiva, que se rinde a los atributos del 'objeto amado'. Ansía y espera desesperadamente ser 'perforado' 'por la boca o por el culo'. Lo desea... como el niño lamer una 'golosina' y como un fanático religioso, que lo vislumbra como 'Dios en su nube'.
domingo, 21 de marzo de 2010
Balánida (Paul Verlaine): Oda Al Falo.
Balánida
I
Es un corazón pequeño,
la punta al aire:
símbolo orgulloso y dulce
del corazón más tierno.
Lágrimas derrama
corrosivas como brasas
en prolongados adioses
de flores blancas.
(...)
II
Glande, punto supremo
del ser
del amado.
Con temor, con alegría
reciba tu acometida
mi trasero perforado
por tu macizo instrumento
que se inflama victorioso
de sus hechos y proezas
y entre redondeces se hunde
con sus ímpetus alevosos.
Nodrizo de mis entrañas,
fuente segura
donde mi boca se abreva,
glande, mi golosina o bien
sin falsos pudores,
glande delicioso ven
revestido
de cálido satín violeta
que mi mano se enjaeza
con un súbito penacho
de ópalo y leche.
Es sólo para una paja
apresurada que hoy te invoco.
Pero, ¿qué pasa? ¿Tu ardor se impacienta?
¡Oh, flojo de mí!
A tu capricho, regla única
respondo
por la boca o por el culo,
ambos listos y ensillados
y a tu disposición
maestro invicto.
Después, néctar y pócima
de mi alma, ¡oh glande!,
vuelve a tu prepucio, lento
como un dios a su nube.
Mi homenaje te acompaña
fiel y galante.
Es un corazón pequeño,
la punta al aire:
símbolo orgulloso y dulce
del corazón más tierno.
Lágrimas derrama
corrosivas como brasas
en prolongados adioses
de flores blancas.
(...)
II
Glande, punto supremo
del ser
del amado.
Con temor, con alegría
reciba tu acometida
mi trasero perforado
por tu macizo instrumento
que se inflama victorioso
de sus hechos y proezas
y entre redondeces se hunde
con sus ímpetus alevosos.
Nodrizo de mis entrañas,
fuente segura
donde mi boca se abreva,
glande, mi golosina o bien
sin falsos pudores,
glande delicioso ven
revestido
de cálido satín violeta
que mi mano se enjaeza
con un súbito penacho
de ópalo y leche.
Es sólo para una paja
apresurada que hoy te invoco.
Pero, ¿qué pasa? ¿Tu ardor se impacienta?
¡Oh, flojo de mí!
A tu capricho, regla única
respondo
por la boca o por el culo,
ambos listos y ensillados
y a tu disposición
maestro invicto.
Después, néctar y pócima
de mi alma, ¡oh glande!,
vuelve a tu prepucio, lento
como un dios a su nube.
Mi homenaje te acompaña
fiel y galante.
Paúl Verlaine (1844 - 1896)
